lunes, 25 de julio de 2016
lunes, 27 de junio de 2016
LA RED HIDRÁULICA Y SUS INTERESES. Editorial, núm, 18
Editorial
LA
RED HIDRÁULICA Y SUS INTERESES
Desde los primero años de la Unidad Tlatelolco era una maravilla contar con el vital líquido en los hogares tlatelolcas que, en otras colonias, no se contaba en su plenitud del goce del servicio de agua.
En pocas ocasiones se “iba” el agua y el regreso en poco tiempo. La escasez prácticamente no existía.
Incluso y bien sabido principalmente por los niños evitar tomar agua de riego, pues no era potable. El “agua gris”; se trataba en la planta de la Unidad, ubicada en el jardín “La Pera”.
El Conjunto Habitacional fue construido con los materiales de lo mejor de la época. “Milagrosamente” a sus 50 años de existencia de inmediato anuncian la caducidad. Es obvio que no fueron materiales auto regenerativos o eternos, de manera “instantánea”, expiraron sus años de utilidad.
Como toda construcción necesita mantenimiento y se ha reiterado la necesidad de hacerlo. También se debe puntualizar la falta de pericia para el manejo de la red hidráulica así como de las soluciones, la garantía de al menos de un año, no es segura.
Actualmente las fugas están al orden del día e incluso la suspensión reiterada del torrente, regularmente se presenta en la madrugada de cada día en ocasiones hasta por dos horas. Siendo notoria esa rutina los fines de semana.
La tercera sección es la zona más afectada; a un año y medio no ha sido solucionado el problema.
Se dice que para su mantenimiento se requiere una cantidad de más de 115 millones de pesos, 35 millones por cada sección. Al no tener en la totalidad de los recursos económicos necesarios se irán haciendo los trabajos de forma paulatina conforme se vayan obteniendo.
Con el anuncio de “colapso”, se afectará a más de 40 mil habitantes por el suministro de agua en las tres secciones que conforman el Conjunto Habitacional.
Se notifica la pronta atención a la red hidráulica, de no hacerlo será “catastrófico”, esto denota adjudicar culpas y enmendar la falta de mantenimiento de aproximadamente 10 años. El buscar recursos económicos para rectificar la omisión de las administraciones anteriores -en su momento histórico- parece ser que el problema de la red y la desesperada reparación conllevan otros intereses más que evitar la catástrofe.
miércoles, 1 de junio de 2016
PENDIENTES DE LOS PENDIENTES. Editorial, núm, 17
PENDIENTES DE LOS PENDIENTES
El problema de la
basura persiste, la falta de recolección es notoria a cuatro días antes del fin
de semana, de la primera quincena de abril. Los recipientes llamados “hongos” y
los ductos en los interiores de los edificios estuvieron copeteados de desperdicios.
Sin omitir, también, los cestos ubicados en pasillos; están en las mismas
circunstancias.
Todo ello,
transformándose en problema de salud, provocando focos de infección y fauna
nociva. Al respirar los desechos orgánicos, principalmente, en descomposición y
sumándose a la contaminación ambiental, de por sí es considerable a ciertas
horas del día. El calor, hace lo suyo, sumándose a la inquietante molestia al
respirar.
Agregando a esto,
la precisión del jefe delegacional en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal en reunión de
gabinete transmitida en Periscope, la falta de presupuesto para el cambio de la
red hidráulica en Tlatelolco, la cual
puede colapsar. Es de preocupar para los habitantes de la Unidad.
Ahí mismo, resaltó Ricardo Monreal a su gabinete que “los
diputados no etiquetaron ni un solo centavo para el tema de Tlatelolco”.
Esto enciende los
focos rojos, primeramente en la tercera sección porque a la fecha no se ha
terminado de actualizar y culminar los trabajos en la red hidráulica. En este
mes se cumple un año y medio ¡sí, un año y medio!. Ante esto Tlatelolco parece
un campo minado porque no se sabrá donde y cuando se registre una fuga del
vital líquido por una ruptura de tubería.
Se anunció
presupuesto vía SEDATU para la rehabilitación de unidades habitacionales, y
está incluido el Conjunto Habitacional Nonoalco Tlatelolco.
Rosario Robles
Berlanga, titular de Sedatu, apuntaló: “por decisión de los vecinos, de la
Unidad Habitacional Tlatelolco, para que a través del Fonhapo podamos pintar
las fachadas, impermeabilización y mejorar la condición de vida de miles que
viven en este emblemático lugar que está en el ombligo de la luna”.
Esperemos que los recursos económicos no sea un ardid
político para buscar beneficios a futuro; reflejados en votos. Y sean realmente
aplicados en esta tan deteriorada Unidad que de “presupuestos en presupuestos”
se han pasado a las administraciones de “izquierdas”.
martes, 31 de mayo de 2016
martes, 26 de abril de 2016
NUESTRA CITA. Con Tlatelolco, número 16. 2016
NUESTRA CITA
Por Sugey Cruz (Zu Delirio)
El dorado de tu piel es tan parecido al resto de las personas
originarias del sur del país, la seriedad en tu rostro y la profundidad en tu
mirada te dan un toque tan interesante, tú voz es tan suave que alegra mis días
y llena de dulcera mis oídos…
Asistir a nuestro encuentro es uno de los rituales más hermosos que
vivo, esperar con ansiedad el día y la hora pactada es una experiencia
inexplicable; desde el día anterior mi cuerpo se llena de cosquilleos que me
recuerdan que estoy viva. La noche previa es imposible dormir, millones de
preguntas llegan mi pensamiento, cuestionamientos superficiales como que color
será el oportuno lucir, hasta lo que pasa por tu mente después de cada
encuentro, la oscuridad dibuja en su profundidad tu silueta que se convierte en
cómplice del viento para traerme tu aroma y trasportarme a la suavidad de tus
brazos…
La dulzura del amanecer y la brisa fresca en la atmosfera, indican que
será un majestuoso día, varias horas aun nos apartan, pero sé, que el tiempo no
me será suficiente para arreglarme y deslúmbrate con mi presencia, pero a pesar
de ello, me coloco frente al espejo para realizar mi mejor esfuerzo.
Los segundos se vuelven minutos y cada instante me dibuja más cerca de
ti, tomo mis previsiones por el tráfico y la locura de la ciudad, salgo de casa
con tanta emoción que olvide darle de comer a “Ramón” mi hermoso gato que se ha
ido acostumbrando a verme entusiasmada con frecuencia y descubrió donde se
encuentra su alimento para saciar su apetito cada que así lo requiera, lo cual
me quita el cargo de conciencia por ser una mala compañera, pero en ese momento
lo más importante es verte, y perderme en la magia de tus ojos.
Mi cuerpo, presiente tu cercanía, sabe que en cualquier instante mis
ojos te identificaran en la enorme urbe, respiro profundo y trato de mantener
la calma, mi pensamiento hace su mejor esfuerzo por recordar el atajo de la
última ocasión y acertadamente la pequeña calle empedrada me lleva hasta el
lugar pactado. La ventana está abierta, el viento juguetea con la cortina que
se mese disimulada, mientras el cielo se pinta de color naranja por las nubes
que amenazan el radiante sol.
Los nervios tratan de conquistarme, mis pies tiemplan como los terneros
cuando intentas dar sus primeros pasos, toco la campana que funge como timbre y
se abre la puerta principal como por arte de magia. Mis ojos inquietos te
buscan en el hermoso jardín gobernado por exquisitas rosas rojas, sin éxito,
sigo de frente para entrar en la casa, una señorita amablemente abre la puerta
a mi paso y me saluda con un sonrisa en los labios, pero de tu imagen aun nada.
Una voz cálida me indica el camino y ahora son solo segundos unos
cuantos pasos, me separan de tu presencia, al dar la vuelta en el pasillos más
largo, tu aroma gobierna el entorno, me detengo para ser anunciada y en ese
momento una mujer adulta vestida con una bata rosa me dice: muy buenas tardes,
bienvenida a la Clínica del sueño, el doctor Sandoval la espera, para su cita
mensual…
Editorial CON Tlatelolco, número 16
Editorial
LA SIEMPRE PARTICIPACIÓN
TLATELOLCA
En cualquier espacio,
calle, manzana, colonia de la Ciudad de México ha existido una organización
vecinal; y se antepone un sentir, una queja. La identidad de un barrio se
adquiere viviendo sus espacios, disfrutando sus triunfos y reconfortándose en
derrotas, conviviendo con los demás; compartiendo costumbres y creencias;
buscando lo mejor de su entorno en bien de ellos, de sus habitantes.
La participación como
ciudadano conlleva ese sentirse parte de la comunidad, de ahí la diferencia de
la participación de un servidor público. La diferencia radica en la
colaboración –aunque sea parte del barrio- porque sigue la línea política del
partido político al que pertenece; es su trabajo, es una obligación y pierde el
sentido del ser ciudadano a diferencia de aquellos sin ataduras de partido. En
la mayoría de los casos desconocen las características y cualidades de la
colonia que gobiernan en contrapeso del ciudadano común, preocupado por su espacio,
su barrio.
Desde el inicio de la
conformación de la población pionera del Conjunto Urbano Nonoalco-Tlatelolco
destaca aquella participación de las madres de familia. Se agruparon para
solicitar a las autoridades de esos años en la activación de los centros
educativos, así como habilitar comercios locales. Finalmente, lograron se
abrieran las escuelas Primarias, Secundarias y Jardines de Niños en la Unidad
para inscribir a sus hijos, cuyo beneficio fue por igual para los infantes de
las colonias vecinas. También se establecieron: una tortillería, un local
de leche y tienda Conasupo; estos en la
primera sección en la zona comercial adyacente al edificio Allende, así como,
una panificadora-pastelería en la zona comercial del lado poniente del edificio
Miguel Hidalgo. Y las primeras tiendas de abarrotes para abastecerse de los
productos necesarios para el consumo diario.
En cada entrada y en cada
edificio se han manifestado los residentes, por lo equitativo. Los oportunistas
y quienes siguen directriz de algún partido político u otros de intereses
obscuros, siempre existirán, pero a pesar de esto siempre prevalecerá la lucha
del beneficio colectivo de los ciudadanos por encima de las pretensiones
maquiavélicas de aquellos.
En 51 años de la Unidad
Tlatelolco se han presentado indicaciones y decisiones adversas a los
tlatelolcas; sin embargo, siempre existirán quienes las confronten.
Lo último y más reciente es
lo ocurrido el 1 de febrero de 2016, ante la “invasión” o el asentamiento en
módulos de los colonos de La Ronda en el “Club deportivo 5 de Mayo”. Los
tlatelolcas salieron a manifestarse para buscar la verdad y la solución del
problema. Las fotografías y vídeos publicados en las redes sociales dan
manifiesto que los tlatelolcas tuvieron que atajar un rumor ante el vacío
informativo de la autoridad. Una vez más el equipo logístico de los nuevos
mandos delegacionales, de extracción Morena, muestra desconocimiento de la
historia del Multifamiliar Tlatelolco y del sentir de los tlatelolcas.
Por
otro lado, es injusto que después de 30 años de ocurridos los sismos del 85,
como otros tantos colonos disgregados en la Ciudad de México, no se les haya
dado apoyo y solución de vivienda. Y que antes de desalojar a los colonos de La
Ronda, por ejemplo, no se haya planificado la reubicación. Porque instalarlos
en módulos o “hangares”, ya sea aquí en la Unidad u otra colonia, resulta
ofensivo y denigrante adjudicarles una vida errante, sin saber con certeza
donde vivir, siendo presa de designios erráticos y de fallidas soluciones. Con
esto determinan su futuro, sin vivienda.
lunes, 25 de abril de 2016
MI MAMÁ, SÍ ERA UNA VERDADERA RUDA. Con Tlatelolco, número 17. 2016
MI MAMÁ, SI ERA UNA VERDADERA RUDA
Por Sugey
Cruz
El
final del ciclo escolar cada vez está más cerca y Alex sabe que asistir a la escuela ya no
tiene mucho sentido, pero para él, no sólo es el fin de curso, además, es el
final de una etapa. Así que desanimado, se conduce a la secundaria, sin
almorzar y desvelado por pasar la noche en su único escaparate, la red social.
En
la escuela, todo parecía normal, de no ser por un enorme manteado que engalanaba el patio
escolar, “va haber algo”, dijo entre dientes, pero paso sin darle importancia.
Un día normal entre clases, mientras los profesores buscando la forma de matar
el tiempo, los compañeros se divertían tratando de capturar
imágenes de los últimos días juntos. Ahí, entre ellas risas juguetonas, gritos
y juegos, se escondía Alex, observando con cautela para no figuran en
ninguna de las fotos.
Al
llegar la hora del receso, el patio de la escuela se iluminó con las sonrisas
juveniles que
coquetean
con el sexo opuesto, mientras, pequeños grupos se concentran en dar rienda
suelta a la creatividad y materializarla en la elaboración de globos de Cantoya.
De pronto una voz al micrófono anunció, “al final del regreso jóvenes, favor de
acomodarse alrededor del patio”, era el director, quien confirmó las sospechas
de Alex, efectivamente un evento se estaba organizando.
Veinte
minutos después de las once de la mañana, la voz al micrófono se dejó escuchar
nuevamente, “jóvenes, atiendan las indicaciones, favor de formarse, un hombre y
una mujer”, el patio escolar se trasformó en un carnaval de risas y
expectativa, mientras algunos adolescentes buscaban alinearse sin perder a su
amigos, los adultos a cargo intentaban mantener el orden y acomodar a los
alumnos en las sillas colocadas previamente, bajo el manteado. Entre esos
jóvenes se encontraba Alejando, un chico delgado, con enormes ojos negros,
mirada perdida y un rostro bastante endurecido para su edad, el cual, dejaba al
descubierto una extraña preocupación. Él, prefirió mantenerse lejano de los
grupos animados y toma su lugar en las últimas filas, lo más retirado del
escenario y lejos de sus compañeros.
La
logística previa al evento fue larga y los jóvenes rápidamente comenzaron a
especular, rostros llenos de curiosidad, pero en su mayoría alegres y
agradecidos por no regresar a las aulas y poder prolongar el receso. A
pesar de los intentos de los organizadores por mantener el orden, los alumnos
lograron burlar las reglas y acomodarse con los cuates, para continuar el
relajo.
Veinte
minutos antes del medio día, el cielo se despejó y el sol tomó su
lugar para acomodarse majestuoso en el cielo del oriente de la ciudad,
mientras, en el escenario había una manta que anunciaba que el evento fue organizado
por la delegación política de la zona. Sorpresivamente un hombre de apariencia
seria tomó el micrófono y trató de captar la atención de los adolescentes, los
alumnos se miraban curiosos unos a otros, intercambiaban comentarios, miradas y
risas.
El
portavoz anunció su nombre, segundos después desde el equipo de audio se
pudo escuchar; “Ingrata no me digas que me quieres” decían las coplas de la conocida
canción, los gritos en el patio de la secundaria 194 no se dejaron
esperar, ansiosos los asistentes se levantaron de sus asientos, buscando con la
mirada en los alrededores al personaje anunciado. Cuando sorpresivamente
apareció una figura esbelta de atuendo deportivo y con el rostro enmascarado,
dando brincos de forma eufórica y saludando a los alumnos más próximos, a lo
cual, los jóvenes respondieron positivamente, pero nadie entendía lo que estaba ocurriendo, las
risas fueron en aumento y de repente, entre los estudiantes se escuchó la
voz de una joven, “que tranza con este luchador”, mientras las amigas del
grupo responden entre burlonas, “cada vez más corriente la escuela”, cerca de
las chicas populares de la secundaria, se encontraba Alex, sin moverse de su
lugar, con la mirada distraída y sin ánimos de mostrar algún interés por su
entorno.
Animado
El Tacubo luchador, como se hace llamar aquella figura enmascarada, dejó
escuchar su voz con un, “OLA, ¿K HACE?” y las sonrisas entre los jóvenes fueron
inevitables, sus palabras animaban un evento distinto.
Los
minutos comenzaron a trascurrir rápidamente, algunos reacomodos estratégicos
fueron ejercidos por los organizadores para garantizar la disciplina durante el
evento, entonces el interés de los chicos iba en aumento, gracias a que “El Tacubo” comenzó a
contar la experiencia de su llegar a las instalaciones de la secundaria y la
identificación del plantel.
Durante
el arribo a la escuela, fue abordado por varios alumnos que extrañados le hicieron
preguntas, e incluso lo retaron a un encuentro cuerpo a cuerpo en la privacidad
del baño de los hombres. Para entonces el expositor contaba con la atención y
el interés de su público, incluso Alex, quien ya pretendía tomar un siesta
durante la conferencia, nunca imaginó que el joven enmascarado y él, tuvieran tanto en
común.
De
forma emotiva y sencilla El Tacubo no tuvo problema de compartir con los
estudiantes sus experiencias, vivencias y recuerdos de secundaría. Se describió
como un adolescente de estatura baja y figura muy delgada, características que lo convirtieron en presa
fácil de las burlas, anécdotas que marcaron su vida y que hoy en día, lo motivan a
compartirlas con los demás, con el único fin de prevenir el llamado
“Bullying”.
Preocupado
por el nuevo problema de salud pública en la educación básica y después de
experimentarlo en carne propia Bullying, El Tacubo luchador, enfrenta
al bando rudo, no sólo en él arriba del cuadrilátero, sino también al
unirse al bando de los más vulnerables, aquellos jóvenes que hoy por hoy experimentan
algún tipo de violencia escolar.
Primogénito
en una familia de clase media, como muchas en la Ciudad de México, hijo de un
padre obrero con problemas de alcoholismo y una madre ama de casa, quien además
de enfrentar la responsabilidad de criar y educar a los hijos, cumple con
los deberes del hogar y conjuntamente tiene que lidiar con la enfermedad
de su marido.
“Mi
mamá, si era una verdadera ruda”, dijo el expositor enmascarado, entonces una
sonrisa tímida se dibujo en el rostro de Alex, mientras se encogió de hombros
al cruzar los brazos, pero sin dejar de prestar atención pues una fibra
sensible había citado aquel luchador.
Una
adolescencia complicada fue la de El Tacubo y durante aquel relato Alejando no
dejó se suspirar, pero mientras avanzaban las vivencias del expósitos, su
rostros se llenaba de melancolía y tristeza, como si las palabras del
gladiador estuvieras dejando al descubierto su realidad.
Sesenta
minutos de conferencia habían trascurrido y para entonces los jóvenes se
encontraban totalmente involucrados , identificados y participativos, fue
entonces cuando el enmascarado lanzó una pregunta al aire, cuestionando a los adolescentes
el motivo por el cual se pelean, las manos ansiosas buscando ser elegidas para
dar comentarios no se dejaron esperan, las respuestas fueron variadas, en su
mayoría en desaprobación ante dicha actitud, cuando de pronto una voz animada y
de tono agudo dijo, “Yo cuando me peleaba, era para demostrar quién puede más,
quién soy y que
merezco
respeto”, era Hidrán, un chico alto de tez blanca y de apariencia
robusta, que
a
pesar del abucheo del resto de la escuela no se sintió intimidado y mantuvo su palabra.
Fue
entonces cuando El Tacubo se decidió a mostrar la diferencia entre las luchitas
callejeras y una lucha profesional, así que sorpresivamente anunció que entre el público se
encontraba un amigo a quien invitó al escenario para hacer gala de pases,
llaves y algunos lances.
Fue
entonces cuando las sorpresas empezaron a desfilar pues el
científico expósitos anunció, “para poder ver una verdadera lucha libre
necesitamos a alguien que haga respetar las reglas”, dijo con
gallardía. Es decir un referí, algún voluntario, preguntó a los jóvenes
asistentes.
Chicos
y chicas estaba deseosas de participar en la dinámica y anhelantes de ser
seleccionados, no tardaron en levantar sus manos tratar de elegidos. Pero el
afortunado fue Brayan, un chico muy sonriente de tez canela y cabello
engominado, quien corrió animado al escenario y se colocó la jersey con rayas que lo acreditaba como el
nuevo referí del próximo encuentro.
Así que como entusiasmado Hidrán
se coloco cerca de Dana, joven de sonrisa coqueta y cabello ondulado, ambos
estudiante del tercer grado y deportistas practicantes, ella, una chica
experimentada en karate y él conocedor del arte del yudo. En definitiva la
plantilla de la 194 está llena de jóvenes promesas en el deporte así que para cerrar con broche de
oro. El Tacubo luchador invitó al encargado de la asignatura de Educación
Física para cerrar el grupo de voluntarios participantes en la exhibición.
Mientras
allá en al final de las filas, la mirada de Alex observaba con interés, cuando
de pronto los participantes se colocaron a su costado por orden del
expositor, Alejando se mostro nervioso, mientras los jóvenes escuchaban las
indicaciones de los organizadores que colaboran con el científico expositor. Por
fortuna el tiempo que
los
participantes estuvieron junto a él, fue muy poco y al avanzar por el
pasillo, mientras El Tacubo los presentaba para hacer su arribo al
escenario, como lo hacen en las pasarelas de las grandes arenas, le regresó la
seguridad al tímido Alex, pues evidentemente, no le gusta ser el centro de
atención y mucho menos que estuviera cerca de él.
Los
bandos se organizaron rápidamente, por un lado Dana, Julio (el amigo gladiador
del expositor) y el profesor de Educación Física formaron el bando rudo,
mientras, Hibrán animado unió fuerzas con El Tacubo luchador para dar vida al
bando técnico.
El
patio de la secundaria se trasformó en un autentica arena de lucha libre para
presenciar un enfrentamiento muy cerrado, lleno de técnica y euforia, tres
caídas que
dejaron
ver la amplia experiencia de los participantes como deportistas dentro de su
ramo, mientras el público, entusiasmado apoyó a su bando con de gritos y
aplausos.
De
manera elegante El Tacubo hizo gala de sus mejores pases, para rendir a su
contrincante y amigo para llevarse así, el triunfo de la primera caída. Pero el
bando rudo no tardó en reaccionar y la experiencia de la bella Dana se impuso
con golpes certeros sobre el científico, dando así el triunfo a los rudísimos
Una
sonrisa tímida y sincera se dibujó en el rostro de Alex, mientras observaba
atentamente los movimientos del enmascarado, quien estuvo a punto de ganar el
encuentro, de no ser por el acertado y entusiasta Brayan, quien fungía como
referí del encuentro, al anunciar el mal comportamiento de los científicos por
no respetar las espaldas planas durante el conteo, regla básica básicas del
encordado, motivo que
otorgó
el triunfo definitivo al bando rudo.
La
euforia gobernó a los estudiantes, que emocionados aplaudieron a sus representantes,
quienes de manera honesta lograron el triunfo para su escuela.
Convencido
de que
actuar
siempre en regla es lo mejor, El Tacubo aceptó su derrota y felicitó al bando
contrincante, para después solicitar la colaboración de todos los asistentes y
tomarse la selfie para recordar el
momento compartido en su institución educativa. Todos los adolescentes no
tuvieron duda en levantar las manos, hacer su mejor pose o incluso abrazar a
los cuates, excepto Alex, quien una vez más se encogió de hombros y agachó la
mirada.
El
fin de la conferencia era evidente y el momento de regresar a las aulas había
llegado, pero ahora Alejandro contaba con una nueva motivación. Hoy El Tacubo
luchador, le mostró que con esfuerzo y dedicación los sueños se
cumplen. Le enseñó a valorar su apariencia, su entorno y enfrentar su
adversidad, pero sobre todo que el verdadero cambio está en su interior y que dependía de él, forjar un
mejor mañana, Así que
sacudió
sus pantalones rotos y levantó la cara para conducirse al salón, ahora su
rostro dejaba al descubierto la esperanza y la ilusión de un futuro prometedor.
Lentamente se acercó a un grupo de compañeros a quienes expresó,
“Ese luchador es la banda”…
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