martes, 3 de noviembre de 2015

Editorial/1er. Aniversario, número 12. 47 años han pasado


47 AÑOS HAN PASADO

La tarde del miércoles 2 de octubre de 1968 dejó varias huellas en el entorno de la Plaza de las Tres Culturas, rastros balísticos, sangre, gritos de terror de los ciudadanos, quienes nunca esperaron el fatal desenlace. Su presencia sin cortapisas en dicha Plaza fue por convicción al movimiento estudiantil y su lucha por la democracia.

La herencia del suceso es importante pero aún poco valorada. Porque hizo un giro a la actitud y pensamiento de aquel entonces y actualmente parece repetirse la historia. Pero no es así, porque nuestra postura ante la sociedad es distinta, la memoria colectiva está presente. Es imposible se repliquen tales sucesos. Con ese antecedente, cualquier “replica” será cuestionada y rechazada. No deberíamos malgastar en asuntos de “lógica inmediata”. Debemos sostener con argumentos y proponer soluciones.

Siempre habrá jóvenes y no precisamente por la edad, sino adultos e incluso adultos mayores con la disposición –no privativa de la juventud- deseando sea mejor la sociedad, analizando, cuestionando y buscando propuestas de mejora.

La impronta dejada por aquella tragedia prevalece en la historia de México la cual obliga valorarla, haciendo un buen uso, por ejemplo: por el bienestar de los tlatelolcas, la Ciudad de México y el país.


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